lunes, 18 de abril de 2011

Llonto...la negra Ale....la corpo

A nuestros ejemplares compañeros:

Quiero encontrar la palabra precisa y no me sale. O es que quizá no la hayan inventado. Hoy, cuando los ojos no son ojos sino lluvias, decir gracias no me conforma. Igualmente probaré; bajo protesta con este idioma insuficiente.
Gracias por aquellas silenciosas y puntuales colectas.
Gracias por el vuelo urgente a los laboratorios para traernos los remedios.
Gracias por la osadía de esos carteles pegados en la redacción y que desafiaban a una patronal contenta por la desgracia.
Gracias por la simpleza de un termómetro digital, un vestido ancho, un libro de letras grandes, el préstamo de un auto para llevarla al hospital, una pauta publicitaria tramposa, un CD para que escuchara en la agonía.
Gracias por las cadenas, los llamados, los rezos para una atea, los deseos de fe marxista, los besos que la besaron, los abrazos que la abrazaron.
Gracias en nombre de Simón y sus zapatillas, su mochila nueva, las figuritas, sus juguetes navideños.
Gracias en nombre de Violeta y sus remeras, sus cuadernos, su música extranjera y casi adolescente.
Gracias en nombre de María y su título de Chef, sus grabaciones truchas de cumbia, sus boletos de tren desde José León Suárez.
Gracias en nombre de Pamela y sus sueños de maestra jardinera.
Y gracias les da este hombre enamorado que sacó unos pesos de esos sobres cargados y pudo comprarle flores todas las semanas para sentir, al menos, la pequeña fiesta de un cuerpo quebrantado.
Durante dieciocho meses, el cáncer homicida recibió la resistencia de una mujer auxiliada por sus ejemplares compañeros.
Sin ellos, no hubiese tenido hospital, médicos de primera, drogas, medicina para aliviarla, paseos, salidas, el vino que saboreaba, familia a su lado las veinticuatro horas.
Sin tantos ejemplares compañeros, La Negra habría muerto antes.
La Negra se fue, pero se queda. Queda en los recuerdos de aquellos espejos pintados con labial rojo en el baño de mujeres de Clarín cuando escribía ¡Aumento ya! en sus juveniles ‘70. En el fantasma de su nerviosa voz frente a centenares de obreros gráficos y periodistas en las impresionantes asambleas que dirigió en los ‘80. En los miedos de su renuncia cuando, escéptica, dejó la Comisión Interna en 1990 presagiando que se venía el hachazo sobre mi cabeza. En su alegría por ser parte de los fabulosos cuatro meses en la primavera gremial del 2000. En las soledades de las enormes derrotas que vinieron luego.
En la Plaza España, junto a las hamacas y toboganes a los que siempre llevaré a Simón y a Violeta, quedaron sus cenizas. Junto a las lágrimas de muchos de sus ejemplares compañeros. Los del diario, los de la tele, los del periodismo, los viejos troskos del PO, los del MAS. Junto a los reducidos huesos en los que llevaba aún el sueño de una revolución que, según me decía en sus últimos consejos, “no seas tonto, la van a hacer otros, no vos; vos dedicate a los chicos”.
Lo que va a venir ya lo saben. El olvido de los explotadores, los miserables, los traidores, los cincuentones conversos.
Frente a ellos, la memoria de sus ejemplares compañeros. Y las manos anónimas que pintarán el nombre de Ana Ale en las paredes de un diario que algún día será nuestro. O en cualquier paredón de Barracas triste.

Pablo Llonto
fuente: Esteban Schmidt



Excelente nota, el escrito es el volcado de un corazón luchador y sufriente que además puede ser agradecido....Por eso no coincidi con algunos en descalificar a Llonto en algun muro, que se lo criticaba por no nombrar a Nestor a la hora de agradecer el juicio condenatorio de Patti y otros asesinos...Si hay algo que me une a él por sobre todas las diferencias políticas que podemos tener es el ENEMIGO....esa corpo llena de odio, de injusticia, de impunidad, de poder económico ganado a fuerza de conspiraciones, trampas, que hasta se llevó inmerecidamente la satisfacción de ver pasar la muerte de muchos que lucharon contra ella y sigue parada aún...y sigue parada por sus admiradores, seguidores pagos, esos que no saben lo que es la dignidad ni para firmar una nota o para recordar que eran funcionarios cuando se cometía una injusticia más sobre los trabajadores......Aunque vengas de la ideología troskista,te banco LLonto, porque sé que somos mas compañeros de lo que vos mismo ignorás....Abrazo!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario